¿Qué puedo hacer para prevenir un infarto de corazón o un infarto cerebral?

Los ataques al corazón y cerebro se deben, sobre todo, a obstrucciones que impiden que la sangre fluya hacia estos órganos. La causa más frecuente es la formación de depósitos de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón o el cerebro; esto es causado por diversos factores, entre los que se encuentran: una alimentación deficiente, sedentarismo, entre otros.

De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 17.5 millones de personas mueren por año, a causa de un infarto en corazón o cerebro. Y el número aumenta con los años.

Por qué sucede un infarto de corazón o un infarto cerebral?

Los infartos cerebrales también pueden deberse a hemorragias de los vasos cerebrales o coágulos de sangre. Los ataques al corazón y cerebro suelen tener su causa en la presencia de una combinación de factores de riesgo, tales como el tabaquismo, las dietas malsanas y la obesidad, la inactividad física, el consumo nocivo de alcohol, la hipertensión arterial, la diabetes y la hiperlipidemia.

Infarto cerebral, ¿cuáles son las causas que lo provocan?

¿Se puede prevenir un infarto de corazón o un infarto cerebral?

Sí. Afortunadamente, el 80% de los infartos son prevenibles. La dieta sana, la actividad física regular y el abandono del consumo de tabaco son fundamentales. Conocer y controlar los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares e infartos de miocardio, como la hipertensión, niveles elevados de colesterol y niveles elevados de azúcar o diabetes, también es muy importante.


¿Cómo prevenir un infarto de corazón o un infarto cerebral?

Consume una dieta sana.

Una dieta equilibrada es fundamental para la salud del corazón y del sistema vascular. Se recomienda consumir abundantes frutas y verduras, cereales integrales, carnes magras, pescado y legumbres, y poca sal y azúcar. El alcohol debe consumirse con moderación.

Haz ejercicio regularmente.

Al menos 30 minutos diarios de actividad física ayudan a mantener el sistema cardiovascular en forma. Al menos 60 minutos casi todos los días de la semana ayudan a mantener un peso normal.

Evita el consumo de tabaco.

El tabaco daña gravemente la salud, independientemente de cómo se consuma (cigarrillos, cigarros, pipa o tabaco para mascar). La exposición pasiva al humo del tabaco también es peligrosa. Lo bueno es que el riesgo de infarto de miocardio e infarto cerebral empieza a disminuir inmediatamente después de dejar de consumir productos del tabaco y se puede reducir a la mitad en tan solo un año.

Verifica y controla tu riesgo cardiovascular.

Un importante aspecto para saber cómo prevenir un infarto al miocardio y accidentes cerebrovasculares es el tratamiento y asesoramiento médico. En este sentido, ellos pueden estimar tu riesgo cardiovascular con gráficas simples y darte los consejos apropiados para reducir tus factores de riesgo. Algunas mediciones y estudios que tu médico puede solicitarte son:

¿Cómo prevenir un infarto?
Una alimentación sana, reduce el riesgo de un infarto agudo al miocardio.

  • Tensión arterial:

    la hipertensión suele no tener síntomas, pero es una de las principales causas de infarto de miocardio o accidentes cerebrovasculares. Si tu tensión arterial es elevada, deberás cambiar tu estilo de vida, aumentando el ejercicio físico y cambiando a una dieta con menos sal; también es posible que necesites medicación para controlarla.

  • Lípidos en la sangre:

    El aumento del colesterol en la sangre incrementa el riesgo de infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares. El control del colesterol en la sangre requiere una dieta saludable y, si fuera necesario, medicamentos apropiados.

  • Azúcar en la sangre:

    El exceso de azúcar en la sangre (diabetes) aumenta el riesgo de infarto agudo al miocardio y accidentes cerebrovasculares. Si padeces diabetes, para reducir dicho riesgo es muy importante que lleves un control de tu tensión arterial y el azúcar en la sangre.

  • Electrocardiograma:

    con este estudio el médico puede observar la actividad eléctrica de tu corazón. Su función es brindar datos como: ritmo cardíaco, tamaño y funcionamiento de las cavidades del corazón y el músculo cardíaco. El electrocardiograma de una persona sana presenta un trazo particular. Pero, cuando se producen cambios en ese trazo, el médico puede determinar si existe un problema.


¿Ves por qué es importante cuidar tu salud y acudir a tu médico regularmente?