Terminar una relación de pareja

El plantearnos la ruptura de una relación de pareja nos puede llevar a experimentar sensaciones como dolor e incertidumbre, escenario que hasta cierto punto es natural que pase, pues el dolor nos indica que hay ciertas emociones y situaciones que necesitan ser sanadas en nuestro interior; a través de la incertidumbre, caeremos en cuenta que aquello que esperábamos que ocurriera en torno a la relación ya no sucederá y nos llevará a replantearnos algunos aspectos de nuestra vida de manera más personal.

Es necesario reflexionar las circunstancias que nos llevan a considerar la ruptura de la relación, identificar los detalles que influyeron a que se desgastara, nos ayudará a mantener una percepción más clara y firme sobre nuestros motivos, así cuando llegue el momento de exponerlos les podremos brindar mayor validez y nos sentiremos con más seguridad, en caso contrario, si lo hacemos sin reflexionar hará que tal vez actuemos automáticamente y nos dejemos guiar por nuestros impulsos, generando que en el instante que se plantee el rompimiento, se convierta en una situación conflictiva u hostil y con cierto grado de desgaste emocional.

Son diversas las razones por las que se puede decidir dar por terminada una relación de pareja, entre ellas se puede presentar el hecho, de quien nos hemos enamorado, no cumpla nuestras expectativas o no haya compatibilidad en los propios principios y valores, esto puede generar en la relación una serie de fracturas, a veces nos podemos orientar tanto en esas expectativas que nos volvemos incapaces de aceptar y comprender que la otra persona es distinta, pues cuenta con un criterio propio de lo que siente, piensa y actúa, solo por medio de la comunicación seremos capaces de formar un entendimiento de la otra persona; otro factor que influye, es cuando se presentan acciones que quebrantan la seguridad, compromiso, respeto, confianza y amor en la relación, tal es el caso de la infidelidad, al igual que las acciones u actitudes violentas (como golpes, gritos o insultos) que atentan hacia nuestro bienestar psicoemocional y físico.

A pesar de que sea dolorosa una ruptura, se necesita recapacitar sobre el aprendizaje que hemos logrado a partir de lo ocurrido, reconocer los errores que se presentaron de nuestra parte nos guiará a lo que hicimos o dejamos de hacer, esto nos ayudará a poder corregir nuestras acciones o a evitar que se repitan de manera disfuncional. Riso (2010) menciona: “Que la reflexión te sirva para crecer y no para hundirte en la culpa, el arrepentimiento o la depresión”.

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Fuente:

Riso, W. (2210). Manual para no morir de amor. Diez principios de supervivencia afectiva. Bogotá: Norma.

Fisher, B. (2000). Aprender a amar de nuevo: cómo rehacer tu vida cuando una relación termina. México: PAX México


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